Escritura

Descubre el Journaling y practícalo ahora mismo

El journaling está de moda y sirve para todo: nos lo recomiendan para alimentar la creatividad, fijar objetivos o para conocernos mejor.

Las opciones que nos proponen pueden ser abrumadoras para un ejercicio que resulta muy sencillo de explicar: el journaling consiste en escribir para una misma.  No aspiramos a publicar, ni siquiera a que nos entiendan: el reto es entendernos a nosotros.

Los antecedentes directos los encontramos en los diarios que hemos escrito en la adolescencia y que ahora adquieren nueva vitalidad. Escribimos para ordenar las ideas plasmando sobre el papel el diálogo interno.

Escribo desde los 12 años y ya han pasado unos cuantos. Continúa siendo la manera cómo entiendo el mundo. Si tienes hábito, basta con abrir una libreta y comenzar.

¿Qué libreta? ¡Ay, amiga/o! ¡Bienvenida a la industria del journaling! Las encontrarás de todos los tipos y colores. Puedes comenzar con la que tengas más a mano. Los folios DIN-a-4 también sirven.

Existen muchísimas formas de escribir para uno mismo, con preguntas de arranque, propuestas creativas…. Las dos perspectivas generales son:

  • La panorámica. La idea es volcar. Escribo sobre todo: sobre todo lo que pienso; sobre todo lo que ha pasado hoy; sobre todo lo que he sentido; sobre todo lo que me propongo.
  • La focalizada: respondo a una pregunta previamente establecida. Puede que la extensión este predeterminada o puede que sea libre. Se parece más a un ejercicio. Algunas preguntas serían:
    • Como me siento ahora mismo. Esta es una de mis favoritas, porque aporta mucha claridad.
    • Convertir lo negativo en positivo. Por ejemplo: Hiciste un regalo a una persona que lo despreció. Describe la escena y añade qué lecciones puedes extraer de lo sucedido.

El journaling sirve para aclarar ideas y para encontrar otras nuevas, como ejercicio de calentamiento antes de acometer proyectos más ambiciosos y como rutina matinal de meditación.

Si no lo practicas todavía, te lo recomiendo. Encuentras un capitulo dedicado al tema en el Curso de escritura para mujeres muy ocupadas.

La escritura nos ofrece posibilidades inagotables. Mi próxima aventura es bien especial.  Arranco en la Universitat Politècnica de Catalunya el taller de escritura Codi creatiu.  Escribiremos-estudiantes y profesores de la UPC- asistidos por la inteligencia artificial. Dicho de otra manera: escribiremos con los robots. Me parece estimulante y necesario que los mismos humanos que están programando los algoritmos que alimentan la escritura asistida por IA experimenten en primera persona el resultado de su esfuerzo. Este taller es un experimento total. Siento escalofríos y anticipo los voy a procesar a base de mucho journaling

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JRR Tolkien y la uña del pie del hobbit

Esta es una historia sobre El Señor de los Anillos y su autor.

En 2018 la Biblioteca Bodleiana de Oxford organizó la primera exposición en veintiséis años dedicada a la obra de JRR Tolkien. La universidad custodia una amplia documentación, con textos originales, dibujos, imágenes, vocabularios y resúmenes, que el autor creó para construir la Trilogía del Anillo, uno de los mayores mundos imaginarios jamás ideados, quizás el mayor, con su geografía y su historia, sus razas, sus idiomas…  La documentación custodiada en Oxford llena quinientas cajas. En definitiva, construir la Tierra Media es una tarea que parecería no tener fin.

Entre los dibujos que se mostraban en la exposición se encuentra uno cedido por la Universidad Marquette y titulado “Las medidas del Hobbit”. JRR Tolkien calculó cuánto mide la uña del pie del hobbit: 1,3 centímetros. A partir de aquí, el autor extrapoló el tamaño del pie peludo que tan gráficamente hemos visto en películas y series. Esta cifra le permitió a su vez calcular la amplitud de una zancada. Y gracias a este dato estimó qué distancia puede recorrer un hobbit en un día.

Precisamente la Universidad Marquette acoge en estos momentos la exposición JRR Tolkien: The Art of The Manuscript. La página web que la presenta incluye una intervención en vídeo de Simon Tolkien, nieto del autor y responsable de su legado, en la que expone un dato emocionante:  JRR Tolkien dedicó doce años a escribir El señor de los anillos. Doce años, sin contrato firmado y sin ninguna garantía de que la obra se publicase. Hay mucha convicción detrás de este empeño.

Y se me ocurre, en esta jornada en que ya refresca y queda claro ha entrado un nuevo otoño, que podríamos comenzar nuestros grandes planes resolviendo en primer lugar la pregunta más básica, para poder -a partir de la respuesta- extrapolar y avanzar con confianza. Para mí esa pregunta siempre es el propósito, el «para qué» de la acción que me planteo. De ahí se derivarán, una tras de otra, las acciones que tengo que realizar. Podríamos decir entonces que el gran plan comienza por la uña del pie.

La ilustración que acompaña esta entrada es de JRR Tolkien para El Hobbit: «Bilbo comes to the Huts of the Raft-elves» (1937).

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Tu palabra del año

Cada enero escojo una palabra que me sirva de guía, me dé un sentido de dirección y me ayude a priorizar.

En años anteriores he apostado por «verdad», por «prosperidad» y por «base». El quid está en que la palabra te motive y te centre.

La idea de escoger la palabra del año a se me ocurrió viendo que la casa Pantone propone anualmente el color del año, el tono que a su entender mejor define los meses que vendrán. Para 2022 Pantone proponen el Very Peri, “cuya atrevida presencia estimula el ingenio y la creatividad personal”.

Mi palabra para 2022 es «ilusión». Quiero dedicar el tiempo a proyectos bonitos y trabajar con personas motivadoras.

Voy por buen camino. Este año publico dos libros nuevos, he retomado las sesiones privadas de consultoría con dos clientas estupendas y estoy trabajando en nuevos proyectos creativos.

¿Qué palabra quieres que defina tus próximos doce meses? Te invito a que anotes en una hoja las posibles respuestas. Escribe todos los pensamientos que te vengan a la cabeza, sin censurarlos: ellos te llevarán hasta tu palabra del año.

Te deseo lo que deseo para mí:  un año repleto de proyectos ilusionantes.

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Hablemos de tu libro


Has terminado tu primer libro y quieres que te lean el mayor número posible de lectores.

O bien ya has publicado y quieres vender más ejemplares, porque sabes que un autor vale lo que vale su última obra.

Te has empapado de teoría en cursos y tutoriales de Marketing.

Pero cada libro es único y no hay respuestas universales.

Si quieres publicar tu obra y promocionarla de forma profesional, te acompaño.

En una sesión privada escogeremos la mejor estrategia para tu libro y resolveremos todas las dudas que se presentan en tu situación particular.

Te contaré qué pasos dar y en qué orden para que los lectores descubran, lean y compartan tu libro.

Te aporto mi experiencia como autora de 15 títulos, incluyendo Marketing para escritores, el libro de referencia en castellano para escritores que apuestan por su visibilidad. En la foto me ves grabando el audiolibro de este long-seller.

Es hora de pasar a la teoría a la práctica para que lleves tu libro al máximo número de lectores.

Escríbeme y te contaré todos los detalles para que agendes tu sesión.

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Creatividad y marca personal

La paridad humana es un indicador utilizado para evaluar los modelos de Inteligencia artificial (IA). Si una IA tiene una tasa de error igual o menor a la de una persona, se considera que ha alcanzado la paridad humana. ¿Te suena a ciencia ficción? A título de ejemplo, en el año 2018 la IA superó la paridad humana en traducción de conversaciones en tiempo real: el algoritmo traduce mejor que un/a intérprete.

En un entorno cada vez más anclado en funcionalidades y datos, creo que el concepto de creatividad es el que marcará la diferencia. Esta es una buena noticia, por dos razones:

Todos tenemos un pasado creativo. En el manual Y tú, ¿qué marca eres? dediqué un apartado al tema. Se titula «Todos tenemos lápices de colores»: cuando éramos pequeños, a todos nos encantaba pintar y garabatear por el puro afán de pasarlo bien.

Con el tiempo, lo que varía es la expresión de nuestra creatividad. Algunas personas trabajan en las llamadas industrias creativas, que incluyen desde actividades tradicionales, como la joyería o el diseño, a nuevos sectores como el desarrollo de videojuegos. Otras desarrollan su creatividad en forma de proyecto paralelo: no es su fuente de ingresos principal. Pienso en abogados que tienen tienda de artesanía en Etsy o consultores apasionados por el teatro amateur.

De forma profesional o no, todos somos creativos. Si todas las personas somos creativas, la marca personal, en tanto que personal, es creativa por naturaleza. El reto es cómo integras la creatividad en tu marca para mostrarla al mundo.

Es hora de explorar lo que nos hace más humanos, no más productivos. Para productivos ya están los algoritmos. Nuestra aportación es emplear estos algoritmos para crear proyectos personales distintos.

Junto a los datos, creatividad. La pulsión creativa es la parte más personal de tu marca y la que más tienes que cuidar. Ojalá éste sea un buen momento para que puedas volver a los lápices de colores, a explorar nuevos proyectos sin juicio y desde la ilusión.

En estos días celebro la edición actualizada de Marketing para escritores, que se publica el 15 de setiembre, con vocación de servir a los espíritus creativos.

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Qué tienen en común la escritura y la marca personal

Durante años llevé una doble vida. Mis lectores no sabían que me dedicaba a la marca personal y mis clientes no sabían que escribo novelas. No encontraba la manera de que mis dos yo coexistieran pacíficamente porque mis dos ocupaciones, la escritura y la gestión de la visibilidad, parecían estar a años luz una de la otra.

La experiencia me ha demostrado, sin embargo, que entre ambas existen unas cuantas similitudes. Cinco, como mínimo. Tanto la escritura como la gestión de la propia marca:
-fomentan el autoconocimiento
-animan a la expresión personal
-se basan en la voluntad de compartir con otro (ya sea lectora o cliente)
-acarrean una responsabilidad creativa y profesional
-pueden mejorar la propia visibilidad.

La relación entre escritura y marca personal es de ida y vuelta.

Por un lado, los expertos vaticinan que la próxima revolución editorial vendrá de la mano de profesionales y empresas que publicarán sus libros como una manera de dar a conocer su propuesta y argumentos. Estaremos ante el libro como tarjeta de visita y la escritura como estrategia de visibilidad.

Por otro, los escritores tienen que trabajar su propia marca. Antes los autores no eran interesantes: lo único que importaba era su obra. Pero hoy es ya es así. La editora Lola Gulias lo dijo alto y claro en mi tertulia: el autor es hoy tan importante como su libro.

Si quieres reforzar tu marca como autor y te da pereza (te entiendo), te animo a que te inscribas en el Curso de Marca personal para escritores. Ideal para escritoras/es comprometidas con su proyecto que buscan un acompañamiento riguroso y profesional. Comenzamos el día 5 de julio. Más información.

La ilustración procede de este pin.

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Para ser más visible, confía en tu voz

¿Te agobia tener que promocionar?

No estás sola/o.

Durante una reciente formación en visibilidad para escritores, una de las participantes confesó, entre enfadada y entristecida, que no le motivaba nada tener que asumir la promoción de su libro.

En los años que llevo hablando de visibilidad, las personas que me han hablado con pasión y entusiasmo de la promo han sido muy, muy pocas. Por mucho que sepamos que que si no nos ven, no nos compran, no nos sale natural.

Vamos a intentar que lo incómodo se vuelva un poco más interesante. Yo me lo miro así:

Nadie en el mundo sabe más de tu libro/proyecto/empresa que tú.

Si tú eres la fuente oficial de información sobre tu obra, eres la mejor persona para explicarla.

Y puedes explicarla con tu propio estilo, con tu voz.

Y esa voz tuya es personal, inconfundible y estable en un entorno inestable.

Vienen más cambios: a los escritores, por ejemplo, Amazon nos tiene fritos a novedades. Las aplicaciones basadas en inteligencia artificial (IA) van a llegar al mainstream muy pronto y traerán más conceptos y modelos.

En este escenario lo que te distingue es comunicar con tu propia voz. Y esa, creo yo, es la base a la hora de plantearse la promoción.

Confía en tu voz. De esta manera, encaras la promoción desde ti – y no desde la última red social de moda.

Si escribes y quieres promocionar tu obra sin sentir que te estás traicionando,  te invito a que te unas al Curso de Marca personal para escritores que imparto en Cursiva este mes de julio.

La ilustración de este post es de la artista Lisa Congdon.

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¿A mano o a máquina? Ventajas de escribir a mano y de teclear

Según Clive Thompson,  escritor y periodista especializado en Ciencia y Tecnología, la manera como escribimos modifica el modo como pensamos. Lo argumenta en esta conferencia.

Escribir a mano ayuda a seleccionar ideas, plasmarlas y ordenarlas. Suscribo la defensa lúcida y apasionada de la escritura manuscrita que hace el artista León de la Vega: escribir nos conecta y nos define como seres humanos y nos distingue de la inteligencia artificial. Sin embargo,  escribir a mano está de capa caída. En algunos estados de EE.UU,  este aprendizaje ya no forma parte del currículum escolar.

Teclear, por otro lado, ayuda a comunicar las ideas. La transcripción fluida del pensamiento permite no perder las ideas a medida que surgen. Cuantas más pulsaciones por minuto, mejor.

Personalmente combino ambas técnicas. Escribo a mano mis páginas matutinas y mi diario. Suelo tomar notas manuscritas cuando estoy en fase de documentación, cuando asisto a una conferencia o escucho en un podcast un argumento que me interesa. En cambio, para escribir –los libros, obviamente, pero también estas notas semanales- empleo el procesador de textos.  Reviso más que escribo y para eso no hay nada mejor que el botón “borrar”.

¿Qué método te conviene? La respuesta te la da el objetivo que te propones en cada caso.

  • Si lo que quieres es absorber conocimiento, escribe a mano.
  • Si lo que quieres es compartir conocimiento, escribe a máquina.

Si eres escritor y quieres que te lean, te espero en directo en Cursiva el próximo 10 de junio para hablar de Visibilidad para escritores.

La imagen que ilustra esta nota procede de este pin.

 

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Cada uno juega la mano de cartas que tiene

Queen of heartsHuele a libro. Celebramos el día de Sant Jordi. Después, la feria del libro en Madrid y en muchos otros lugares.

En estos días muchos mediáticos –presentadores, artistas, celebrities–  se sientan en las mesas de firmas, dispuestos a dedicar su libro a los lectores que lo deseen. Y éstos por lo general son muchos. Atraídos por la visibilidad del mediático en cuestión, compran cualquier libro que haya escrito o le hayan escrito. Se forman colas descomunales. Lo sé por experiencia propia: no olvidaré jamás el año que me tocó firmar en la mesa contigua a la de Ana Obregón.

Mediáticos los hay de toda condición. Maleducados (no diré nombre) y personas de trato exquisito (diré nombre: Mario Vaquerizo). Los mediáticos se pasean entre los autores no mediáticos. Unos y otros se miran con recelo. Los escritores los ven como usurpadores que juegan a ser autores por un día y les quitan el puesto. Los editores se defienden diciendo que gracias a los ingresos que generan los mediáticos se pueden publicar libros cuyas cuentas serán deficitarias.

Yo creo que en el fondo todos jugamos al “quiero ser”: los mediáticos quieren ser escritores como imaginan que somos los escritores, seres torturados recluidos en una habitación rebosante de diccionarios polvorientos. Los escritores queremos firmar frente a colas de fans gritando nuestro nombre.

En realidad lo que hacemos unos y otros es jugar nuestras cartas. Y eso es lo que me repito y te aconsejo: juega la mano de cartas que tú tienes y olvídate de la que tienen los demás.

¿Qué hace la escritora que es amiga de un editor? ¿Qué hace el mediático con el share más alto en su franja horaria? ¿Qué hace el autor que tiene un amigo que presenta un programa de radio? Aprovechan sus cartas. Si tienes un amigo, un contacto o un share, lo aprovechas para sacar tu proyecto a delante.

“¿Dónde queda entonces la calidad y la excelencia?”, te preguntas. Yo entiendo que queda donde estaba siempre: en la obra. Jugar tus cartas te sirve para dar a tu obra una oportunidad, por pequeña que sea, de avanzar en un entorno hipercompetitivo. Y quien dice libros, dice otro tipo de proyectos.

No defiendo el favoritismo ni el diletantismo. Sólo te propongo que no malgastes energía criticando las cartas de los demás. Céntrate en ver cuáles tienes tú y juégalas de la mejor manera posible.

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Si no te ven, no te leen: la marca personal del escritor

Yokoo Tanadori
La relación entre “marca personal” y “escritor” es doble.  Por un lado, los libros nos ayudan a posicionarnos como expertos en nuestro sector. Por otro, los escritores necesitamos desarrollar nuestra marca personal porque si no nos ven, no nos leen. A esta relación me referiré a continuación.

Los autores nos ubicamos en un contexto saturado. En el año 2019 se publicaron España 93.073 títulos con ISBN, de los cuáles 65.303 en soporte papel.

A pesar de que somos conscientes de que necesitamos que nuestra obra sea visible en este mar de títulos, a menudo los escritores nos resistimos a exponernos por diversas razones, entre las que señalo:

  • Porque trabajamos en soledad. Al escribir, nuestro modo es la introspección. A menudo cuesta exponer en público lo que ya hemos escrito en privado.
  • Porque esperamos que nos descubran. Que vengan a buscarnos. Que nuestro texto brille por sí sólo.
  • Porque delegamos la visibilidad de nuestro libro en el editor. Sin embargo, las apuestas son distintas. Nosotros tenemos una obra que defender; el editor, un catálogo. La intensidad y el interés varían.
  • Porque desconocemos cuál es la mejor manera para comunicar directamente con nuestros lectores.

Entiendo que la visibilidad del autor/a pasa por:

  • Reforzar la relación con el lector: pasar de la audiencia a la comunidad.
  • Amplificar la conversación sobre nuestro libro.
  • Escoger bien los canales y optimizarlos, para no agotarnos matando moscas a cañonazos.
  • Si es posible, buscar alianzas, en el sector editorial y fuera de él, que apoyen nuestra obra.

Lo escribí en 2011 y con el tiempo me reafirmo en esta idea clave: A los escritores nos han cambiado la descripción del puesto de trabajo. Además de escribir, ahora somos responsables de gestionar nuestro patrimonio editorial y nuestra visibilidad. Claro que preferiríamos dedicarnos a escribir -yo la primera- pero construir nuestra marca personal puede ayudarnos a hacer visible nuestra obra en un mercado saturado.

Gracias por comentar esta nota y por compartirla.

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