Escritura

Escribir es decidir

Una de las principales responsabilidades del escritor/a es decidir.

El proceso de escritura implica tomar decisiones constantemente. Tendrás que:

– decidir sobre qué vas a escribir,
– si escribes ficción, decidir sobre la trama y los protagonistas, decidir en qué género se inscribe tu obra,
– en no ficción, clarificar el mensaje,
– decidir cuándo vas a escribir y qué dejarás de hacer para disponer de ese tiempo,
– decidir si vas a autoeditar o a publicar con una editorial (esta infografía muestra lo que tendrás que decidir en cada caso),
– decidir cómo vas a promocionar tu libro (aunque lo publique una editorial convencional, tú también tendrás que promocionar),
– decidir qué narrativa vas a crear y creer cuando veas los resultados: cómo sabrás si has tenido éxito y cuándo considerarás que has fracasado.

Algunas de estas decisiones son sencillas, incluso orgánicas: la historia que surge y pide que la escribas sin que conscientemente hayas hecho nada para inspirarte. Otras decisiones -sobre todo las de negocio- tienen una incidencia directa sobre tu trayectoria.

¿Se pueden delegar estas decisiones? Se puede en ocasiones, sobre todo si trabajas con una agente. En cualquier caso, la última palabra la tienes tú y forma parte indisociable de tu perfil como escritor/a. En palabras de Maya Angelou: “Tomar la decisión de escribir se parece mucho a decidir que vas a meterte de un salto en un lago helado”.

PD. Si quieres escribir pero no tienes tiempo, mírate este Curso de escritura para mujeres muy ocupadas.
PDD. Si detestas promocionar pero sabes que tienes que hacerlo, mírate Marketing para escritores.

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La realidad narrada y la realidad aumentada

“Muchas de las cosas que veo me recuerdan cosas que he leído. ¿No debería ser al revés?”. Nora Ephron

Vivimos cada vez más en entornos de realidad aumentada, “un conjunto de dispositivos que añaden información virtual a la información física ya existente, es decir, (…) la información sobre el mundo real alrededor del usuario se convierte en interactiva y digital. La información artificial sobre el medio ambiente y los objetos puede ser almacenada y recuperada como una capa de información en la parte superior de la visión del mundo real”. Disponemos de datos adicionales superpuestos a los datos percibidos: podemos conocer la ficha completa de un piso en venta mientras paseamos por la calle. Los dispositivos son aún externos a nosotros, pero tenderán a integrarse, de modo que nuestro cuerpo funcione como una terminal.

Frente a esta realidad aumentada, la realidad narrada. El ser humano ha buscado en la narración un modo de explicarse un mundo que sólo puede aprehender de forma imperfecta. Y para ello lo recrea en la ficción. Dos libros bien distintos, que me han llegado recientemente, me vienen a la cabeza para ilustrar este punto.

Pienso en Los últimos días del Che, de Juan Ignacio Siles, cuyo magnífico subtítulo –Que el sueño era tan grande– presagia una lectura estremecedora. El autor recrea de forma coral el episodio de Sierra Maestra. Habla el Che y también sus guerrilleros, y los soldados bolivianos y los campesinos que ayudaron y quienes delataron. De ese prisma bellísimo el lector sale con la sensación de haber comprendido por qué cada quién hizo lo que hizo y de haber compartido el dolor y las dudas de unos y otros.realidad narrada

Pienso también en mi última novela, El naranjal y la garza, como una aproximación a lo que Juana de Castilla vivió cuando se mudó a Flandes, casada con Felipe de Austria, y cómo esa etapa condicionó su vida y el futuro de dos dinastías.

Frente al alud de información con que contamos y contaremos gracias a la realidad aumentada y a la escritura asistida por IA, me viene a la mente una frase genial que le escuché a la escritora Mercè Escardó: “Un cuento es la distancia más corta entre nosotros y la realidad”. Junto a la realidad aumentada y la información sobre el mundo, la realidad narrada como visión del mundo.

La ilustración nos muestra una recreación facial de Juana de Castilla, realizada por el artista Panagiotis Constantinou, quien recrea rostros reales a partir de retratos.

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La resistencia y el permiso

A veces no hacemos porque no nos permitimos.

Este post está dedicado a un lector, a quien llamaremos Marcos.

Marcos me escribió angustiado. Se había plantado en cuarto de carrera. Entre el nacimiento de su hija y los encargos, decidió aparcar los estudios. “Sólo me arrepiento de no haber terminado la licenciatura una vez por semana, aproximadamente”.

Marcos tiene un trabajo que le gusta, habla idiomas y cuenta con una red profesional envidiable. Pero le falta el título. Siente que no haber terminado la carrera le impide avanzar en el área profesional que ha elegido, pero no porque lo digan otros, sino porque lo dice él. No consigue explicar con fluidez su trayectoria.

Si entre tú y tu visibilidad existe, como en el caso de Marcos, una resistencia, te invito a leer la historia de Michael Messer.

El señor Messer era un agente de bolsa muy rico… y un músico frustrado. Su pasión era la música, pero se sentía lastrado por su falta de formación musical formal.  Tocaba el piano de oídas: no sabía leer una partitura.W & Diana

La frustración le llevó al psicólogo. Messer se armó de valor y le confesó que quería componer.

-Pues componga –le respondió el médico. -¿Qué problema hay?

Messer se lanzó a recitar un montón de objeciones que imposibilitaban que él compusiera. El psicólogo escuchó las divagaciones de su paciente. Al terminar la sesión, le tendió un trozo de papel y le dijo:

-Esta nota es un permiso para que escriba música.

Armado con esa nota y ese permiso, Messer por fin se lanzó. A él le debemos éxitos como “The greatest love of all”, “Saving all my for you” y “Didn’t we almost have it all” de Whitney Houston y también “Touch me in the morning”, que cantó Diana Ross. Estarás de acuerdo conmigo que para un compositor sin formación musical formal, el palmarés no está mal. Vamos: que no está mal para un compositor y punto.

La moraleja de esta historia -y la de Marcos- es que a veces basta con que uno se de permiso para seguir el propio propósito. Y andando.

Hablando de permisos, una de las objeciones que más esgrimimos las mujeres es la de no tener tiempo. Por eso escribí este Curso de escritura para mujeres muy ocupadas: si quieres escribir, puedes. De verdad.

Gracias por compartir esta historia en tus redes y dar tu opinión en los comentarios.

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Lo que ahora mismo me preocupa

Hace ahora un año me invitaron a participar en la fase beta de una aplicación de Inteligencia artificial diseñada específicamente para escritores. Entré en la plataforma y salí exactamente a los 7 minutos: los que tardé en darme cuenta de que me habían sustituido. La plataforma podía escribir textos complejos. No podía escribir como yo, o no todavía, pero era muy potente.

Con el tiempo he matizado la reacción. Tengo la suerte de dirigir Codi creatiu, un taller de escritura e IA que me permite entender algo mejor cómo funcionan las IAs, más allá del ji-ji-ja-ja nervioso que nos da la primera vez que usamos ChatGPT, pongamos por caso. En el taller, auspiciado por UPCArts, participan profesores, personal y estudiantes de la Universitat Politècnica de Catalunya: su mirada como ingenieros, arquitectos y matemáticos me es muy útil para situarme.

Todo esto para definir qué me preocupa. Me preocupa cómo integramos la IA en nuestra vida. Cómo evoluciona mi oficio de escritora. Y sobre todo me preocupa un tema al que se refería el analista Seth Godin hace poco: la ubicuidad. No somos en absoluto conscientes de que la cosecha permanente de datos personales que nos definen, anticipan nuestros deseos y emulan el modo como nos comunicamos, ya es un hecho.

La IA no se va a ir salvo que se vaya la electricidad y toca buscar una alternativa que nos permita usarla en positivo. Eso es lo que ahora me preocupa.

Me encantaría saber qué te preocupa a ti: la IA, los salarios en tu sector, la productividad, el futuro de los libros… Cuéntamelo en los comentarios.

El próximo fin de semana estaré en las Jornadas de novela histórica de Benetússer, en Valencia. Allí nos vemos y aquí nos leemos.

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Descubre el Journaling y practícalo ahora mismo

El journaling está de moda y sirve para todo: nos lo recomiendan para alimentar la creatividad, fijar objetivos o para conocernos mejor.journaling

Las opciones que nos proponen pueden ser abrumadoras para un ejercicio que resulta muy sencillo de explicar: el journaling consiste en escribir para una misma.  No aspiramos a publicar, ni siquiera a que nos entiendan: el reto es entendernos a nosotros.

Los antecedentes directos los encontramos en los diarios que hemos escrito en la adolescencia y que ahora adquieren nueva vitalidad. Escribimos para ordenar las ideas plasmando sobre el papel el diálogo interno.

Escribo desde los 12 años y ya han pasado unos cuantos. Continúa siendo la manera cómo entiendo el mundo. Si tienes hábito, basta con abrir una libreta y comenzar.

¿Qué libreta? ¡Ay, amiga/o! ¡Bienvenida a la industria del journaling! Las encontrarás de todos los tipos y colores. Puedes comenzar con la que tengas más a mano. Los folios DIN-a-4 también sirven.

Existen muchísimas formas de escribir para uno mismo, con preguntas de arranque, propuestas creativas…. Las dos perspectivas generales son:

  • La panorámica. La idea es volcar. Escribo sobre todo: sobre todo lo que pienso; sobre todo lo que ha pasado hoy; sobre todo lo que he sentido; sobre todo lo que me propongo.
  • La focalizada: respondo a una pregunta previamente establecida. Puede que la extensión este predeterminada o puede que sea libre. Se parece más a un ejercicio. Algunas preguntas serían:
    • Como me siento ahora mismo. Esta es una de mis favoritas, porque aporta mucha claridad.
    • Convertir lo negativo en positivo. Por ejemplo: Hiciste un regalo a una persona que lo despreció. Describe la escena y añade qué lecciones puedes extraer de lo sucedido.

El journaling sirve para aclarar ideas y para encontrar otras nuevas, como ejercicio de calentamiento antes de acometer proyectos más ambiciosos y como rutina matinal de meditación.

Si no lo practicas todavía, te lo recomiendo. Encuentras un capitulo dedicado al tema en el Curso de escritura para mujeres muy ocupadas.

La escritura nos ofrece posibilidades inagotables. Mi próxima aventura es bien especial.  Arranco en la Universitat Politècnica de Catalunya el taller de escritura Codi creatiu.  Escribiremos-estudiantes y profesores de la UPC- asistidos por la inteligencia artificial. Dicho de otra manera: escribiremos con los robots. Me parece estimulante y necesario que los mismos humanos que están programando los algoritmos que alimentan la escritura asistida por IA experimenten en primera persona el resultado de su esfuerzo. Este taller es un experimento total. Siento escalofríos y anticipo los voy a procesar a base de mucho journaling

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JRR Tolkien y la uña del pie del hobbit

Esta es una historia sobre El Señor de los Anillos y su autor.

En 2018 la Biblioteca Bodleiana de Oxford organizó la primera exposición en veintiséis años dedicada a la obra de JRR Tolkien. La universidad custodia una amplia documentación, con textos originales, dibujos, imágenes, vocabularios y resúmenes, que el autor creó para construir la Trilogía del Anillo, uno de los mayores mundos imaginarios jamás ideados, quizás el mayor, con su geografía y su historia, sus razas, sus idiomas…  La documentación custodiada en Oxford llena quinientas cajas. En definitiva, construir la Tierra Media es una tarea que parecería no tener fin.

Entre los dibujos que se mostraban en la exposición se encuentra uno cedido por la Universidad Marquette y titulado “Las medidas del Hobbit”. JRR Tolkien calculó cuánto mide la uña del pie del hobbit: 1,3 centímetros. A partir de aquí, el autor extrapoló el tamaño del pie peludo que tan gráficamente hemos visto en películas y series. Esta cifra le permitió a su vez calcular la amplitud de una zancada. Y gracias a este dato estimó qué distancia puede recorrer un hobbit en un día.

Precisamente la Universidad Marquette acoge en estos momentos la exposición JRR Tolkien: The Art of The Manuscript. La página web que la presenta incluye una intervención en vídeo de Simon Tolkien, nieto del autor y responsable de su legado, en la que expone un dato emocionante:  JRR Tolkien dedicó doce años a escribir El señor de los anillos. Doce años, sin contrato firmado y sin ninguna garantía de que la obra se publicase. Hay mucha convicción detrás de este empeño.

Y se me ocurre, en esta jornada en que ya refresca y queda claro ha entrado un nuevo otoño, que podríamos comenzar nuestros grandes planes resolviendo en primer lugar la pregunta más básica, para poder -a partir de la respuesta- extrapolar y avanzar con confianza. Para mí esa pregunta siempre es el propósito, el «para qué» de la acción que me planteo. De ahí se derivarán, una tras de otra, las acciones que tengo que realizar. Podríamos decir entonces que el gran plan comienza por la uña del pie.

La ilustración que acompaña esta entrada es de JRR Tolkien para El Hobbit: «Bilbo comes to the Huts of the Raft-elves» (1937).

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Tu palabra del año

Cada enero escojo una palabra que me sirva de guía, me dé un sentido de dirección y me ayude a priorizar.

En años anteriores he apostado por «verdad», por «prosperidad» y por «base». El quid está en que la palabra te motive y te centre.

La idea de escoger la palabra del año a se me ocurrió viendo que la casa Pantone propone anualmente el color del año, el tono que a su entender mejor define los meses que vendrán. Para 2022 Pantone proponen el Very Peri, “cuya atrevida presencia estimula el ingenio y la creatividad personal”.

Mi palabra para 2022 es «ilusión». Quiero dedicar el tiempo a proyectos bonitos y trabajar con personas motivadoras.

Voy por buen camino. Este año publico dos libros nuevos, he retomado las sesiones privadas de consultoría con dos clientas estupendas y estoy trabajando en nuevos proyectos creativos.

¿Qué palabra quieres que defina tus próximos doce meses? Te invito a que anotes en una hoja las posibles respuestas. Escribe todos los pensamientos que te vengan a la cabeza, sin censurarlos: ellos te llevarán hasta tu palabra del año.

Te deseo lo que deseo para mí:  un año repleto de proyectos ilusionantes.

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Hablemos de tu libro

Hablemos de tu libro
Has terminado tu primer libro y quieres que te lean el mayor número posible de lectores.

O bien ya has publicado y quieres vender más ejemplares, porque sabes que un autor vale lo que vale su última obra.

Te has empapado de teoría en cursos y tutoriales de Marketing.

Pero cada libro es único y no hay respuestas universales.

Si quieres publicar tu obra y promocionarla de forma profesional, te acompaño.

En una sesión privada escogeremos la mejor estrategia para tu libro y resolveremos todas las dudas que se presentan en tu situación particular.

Te contaré qué pasos dar y en qué orden para que los lectores descubran, lean y compartan tu libro.

Te aporto mi experiencia como autora de 15 títulos, incluyendo Marketing para escritores, el libro de referencia en castellano para escritores que apuestan por su visibilidad. En la foto me ves grabando el audiolibro de este long-seller.

Es hora de pasar a la teoría a la práctica para que lleves tu libro al máximo número de lectores.

Escríbeme y te contaré todos los detalles para que agendes tu sesión.

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Creatividad y marca personal

La paridad humana es un indicador utilizado para evaluar los modelos de Inteligencia artificial (IA). Si una IA tiene una tasa de error igual o menor a la de una persona, se considera que ha alcanzado la paridad humana. ¿Te suena a ciencia ficción? A título de ejemplo, en el año 2018 la IA superó la paridad humana en traducción de conversaciones en tiempo real: el algoritmo traduce mejor que un/a intérprete.

En un entorno cada vez más anclado en funcionalidades y datos, creo que el concepto de creatividad es el que marcará la diferencia. Esta es una buena noticia, por dos razones:

Todos tenemos un pasado creativo. En el manual Y tú, ¿qué marca eres? dediqué un apartado al tema. Se titula «Todos tenemos lápices de colores»: cuando éramos pequeños, a todos nos encantaba pintar y garabatear por el puro afán de pasarlo bien.

Con el tiempo, lo que varía es la expresión de nuestra creatividad. Algunas personas trabajan en las llamadas industrias creativas, que incluyen desde actividades tradicionales, como la joyería o el diseño, a nuevos sectores como el desarrollo de videojuegos. Otras desarrollan su creatividad en forma de proyecto paralelo: no es su fuente de ingresos principal. Pienso en abogados que tienen tienda de artesanía en Etsy o consultores apasionados por el teatro amateur.

De forma profesional o no, todos somos creativos. Si todas las personas somos creativas, la marca personal, en tanto que personal, es creativa por naturaleza. El reto es cómo integras la creatividad en tu marca para mostrarla al mundo.

Es hora de explorar lo que nos hace más humanos, no más productivos. Para productivos ya están los algoritmos. Nuestra aportación es emplear estos algoritmos para crear proyectos personales distintos.

Junto a los datos, creatividad. La pulsión creativa es la parte más personal de tu marca y la que más tienes que cuidar. Ojalá éste sea un buen momento para que puedas volver a los lápices de colores, a explorar nuevos proyectos sin juicio y desde la ilusión.

En estos días celebro la edición actualizada de Marketing para escritores, que se publica el 15 de setiembre, con vocación de servir a los espíritus creativos.

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Qué tienen en común la escritura y la marca personal

la escritura y la marca personalDurante años llevé una doble vida. Mis lectores no sabían que me dedicaba a la marca personal y mis clientes no sabían que escribo novelas. No encontraba la manera de que mis dos yo coexistieran pacíficamente porque mis dos ocupaciones, la escritura y la gestión de la visibilidad, parecían estar a años luz una de la otra.

La experiencia me ha demostrado, sin embargo, que entre ambas existen unas cuantas similitudes. Cinco, como mínimo. Tanto la escritura como la gestión de la propia marca:
-fomentan el autoconocimiento
-animan a la expresión personal
-se basan en la voluntad de compartir con otro (ya sea lectora o cliente)
-acarrean una responsabilidad creativa y profesional
-pueden mejorar la propia visibilidad.

La relación entre escritura y marca personal es de ida y vuelta.

Por un lado, los expertos vaticinan que la próxima revolución editorial vendrá de la mano de profesionales y empresas que publicarán sus libros como una manera de dar a conocer su propuesta y argumentos. Estaremos ante el libro como tarjeta de visita y la escritura como estrategia de visibilidad.

Por otro, los escritores tienen que trabajar su propia marca. Antes los autores no eran interesantes: lo único que importaba era su obra. Pero hoy es ya es así. La editora Lola Gulias lo dijo alto y claro en mi tertulia: el autor es hoy tan importante como su libro.

Si quieres reforzar tu marca como autor y te da pereza (te entiendo), te animo a que te inscribas en el Curso de Marca personal para escritores. Ideal para escritoras/es comprometidas con su proyecto que buscan un acompañamiento riguroso y profesional. Comenzamos el día 5 de julio. Más información.

La ilustración procede de este pin.

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