Mes: octubre 2012

Si no te ven, no te compran


La visibilidad es un activo profesional estratégico. En el actual contexto socioeconómico, el principal acerbo de los profesionales es, precisamente, ser visibles. Hoy el recurso escaso no es el tiempo ni es el petróleo. Es la capacidad de atención. Si no nos ven, no nos dedican atención. No podemos ofertar, ni contratar, ni promocionar. Como digo siempre: Sin visibilidad no hay venta.

Ya en 1999 Tom Peters apuntó que las relaciones laborales cambiaban a causa de la tecnología y que muchos puestos de trabajo serían obsoletos salvo que quienes los ocupaban pudieran articular una propuesta individual de valor. La lealtad a la empresa (y de la empresa) se difuminaba en un contexto de despersonalización. Este es el razonamiento que subyace en las recomendaciones de Peters, encaradas hacia la supervivencia profesional: “Por lo tanto, aquellos de nosotros (…) que queramos sobrevivir a la riada tendremos que recoger el guante de la reinvención personal… (…)”. (PETERS, T. 50 claves para hacer de usted una marca, Eds Deusto, 2011, p.19).

Por suerte, la tecnología ha democratizado la visibilidad. Internet nos permite dar a conocer nuestra propuesta de valor a aquellos a quienes la dirigimos. Podemos optimizar nuestra visibilidad construyendo una buena marca personal y gestionando nuestra reputación, de forma que seamos visibles en el seno de la organización en la que queremos promocionar o a los  ojos de los clientes con quienes queremos trabajar. Hoy todos podemos ser visibles a los ojos de nuestro mercado objetivo.

El proceso pasa, a mi entender, por construir una marca personal sólida, asociándola a una estrategia de visibilidad correcta. No queremos ser visibles al tun-tún, sino ser relevantes.  Para ello, trazamos un plan que explicite cuál es nuestra misión  y qué objetivos nos proponemos. Que nos permita conocer cuál es nuestra reputación de partida y crear un plan de posicionamiento que muestre nuestra propuesta profesional a quienes queremos que la contraten o compren.

El tema de la Marca personal será el eje de mi sesión de apertura del Ciclo sobre Liderazgo femenino que organiza el Ayto. de Solsona y en el que también intervienen Helena Casas, M. Àngels Espar y Adriana Vilallonga.

Imagen: Portada de la revista Mascontext.

 

 

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Cómo comerse un donut en las redes sociales


A veces cuesta entender la diferencia de enfoque entre una red social y otra. Por eso me encanta este ejemplo:  ¿Cómo explico en cada una que me estoy comiendo un donut? La respuesta indica el matiz que una misma acción adquiere según donde la compartimos. Traduzco:

TWITTER: Me estoy comiendo un #donut
FACEBOOK: Me gustan los donuts
FOURSQUARE: Aquí es donde como donuts
INSTAGRAM: Foto vintage de mi donut
YOUTUBE: Ésta soy yo comiéndome un donut
LINKEDIN: Entre mis competencias incluyo la ingesta de donuts
PINTEREST: Receta para hacer donuts
LAST FM: Estás escuchando “Donuts”
GOOGLE+: Soy un empleado de Google que come donuts.

Esta última acepción es irónica. La importancia estratégica de Google+ aumenta y pronostico que crecerá más aún, pero de eso hablaremos en otro post.

Puedes leer más sobre cómo las redes sociales configuran nuestra identidad on-line en la edición actualizada de Y tú, ¿qué marca eres? 14 claves para gestionar tu reputación personal.

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¿A quién le das alegría? Tu misión

“Ya tú sabes que lo mío no es un trabajo, es una misión. Ya lo decía Compay Segundo: ‘El capital más grande de un hombre es poder dar alegría a otro’”.  Iván al Piesplanos en Un hombre de pago.

El mejor plan de visibilidad no sirve de nada sin una misión. Antes de abrirnos mil y un perfiles sociales debemos preguntarnos para qué. Una marca personal sólida requiere un propósito y lo amplifica.  La misión describe nuestra contribución al mundo. Dicho así, impresiona. “Contribución al mundo” suena grandioso. ¡Lo es! Porque como profesionales, debemos preguntarnos qué valor vamos a aportar. ¿En qué marcaremos la diferencia?  Ya no tenemos trabajos: tenemos misiones. Eso nos diferencia de los robots.

Los profesionales, autónomos o asalariados, que se han marcado una misión:

  • Disponen de una guía que les ayuda a tomar las decisiones adecuadas.  En una encrucijada, escogerán la opción que les acerque más a su propósito.
  • Son más visibles porque están claramenten posicionados.
  • Son capaces de presentar sus productos y servicios en términos de valor para el cliente, no de coste.

Un ejemplo peculiar lo encontramos en el gigoló que protagoniza mi novela Un hombre de pago. Iván describe su trabajo en términos de “dar alegría” a las mujeres.  “Dar alegría” es mucho más ambicioso que lo que coloquialmente se conoce como “dar una alegría”.

En lo quea mí se refiere, mi misión es ayudar a las personas a comunicar mejor para que sean mas visibles. Porque sin visibilidad no hay venta.  Si no te ven,  no te contratan ni te compran. Y la visibilidad requiere siempre un “para qué” y un “para quién”.

Y tú, ¿a quién le das alegría?

 

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Visibilidad editorial: del átomo al bit

Hablé en Liber sobre la visibilidad de los libros en Internet y sobre el papel que juegan los metadatos. Recupero aquí el post que publiqué en mi agencia a propósito de esta cuestión.

¿En qué se diferencia Amazon Kindle de una librería clásica? En la materia de que están hechos los productos que ofrecen. Los ebooks son bits;  los libros son átomos.

La primera y principal consecuencia de esta diferencia impacta directamente en el modelo de negocio y tiene que ver con la organización de la información. Los libros pueden estar físicamente en un único anaquel. Por lo tanto, sólo son visibles ante los lectores que se interesan por o pasan ante dicho anaquel. Los ebooks en cambio escapan a la tiranía molecular.  David Weinberger, uno de los firmantes del Cluetrain manifesto, abordó así el tema del «desorden digital»: 1. Cada vez existe más información. 2. Ésta ya no se organiza de un único modo. 3. Son los usuarios quienes cogeneran contenidos al clasificarlos. 4. Estos cambios afectan al “monopolio del mensaje”.   Los productos en bits, como los ebooks, pueden clasificarse de diversas formas y aparecer como resultado de cualquier búsqueda que las incorpore. Por tanto son más «encontrables».

En esta diferencia está en el nucleo del modelo de negocio de Amazon Kindle y se traduce en una palabra clave para entenderlo: metadatos, es decir, aquellos datos sobre datos que nos ayudan a identificarlos. En el caso de un ebook, son diversos y van desde el título al ISBN, pasando por las etiquetas que los propios usuarios le asignan. El usuario se convierte así en una especie de bibliotecario voluntario que colabora en el archivo (indexación) de los títulos.

Llevamos publicando en Amazon  Kindle desde junio de 2009. En aquel momento -que no volverá- el número de títulos en castellano era de… ¡tres! Con el paso del tiempo hemos vivido la incorporación de grupos y sellos editoriales y autores autoeditados. Cuantos más títulos se publicaban, más crítico ha sido monitorizar y gestionar los metadatos asociados a los nuestros, para evitar que se volvieran invisibles.  Lo aprendido se ha traducido en la creación de Hooked, una división específica para la optimización de ebooks.

Resulta cada vez más importante -tanto para las editoriales como para los autores- optimizar los metadatos para que el buscador proponga al usuario títulos que realmente encajen con aquello que le interesa.

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