Mes: septiembre 2012

Haciendo planes… ¿a qué plazo?

En plena mudanza tropecé con una de las cajas donde guardo la correspondencia que he recibido a lo largo de mi vida. Cartas, postales… No había tiempo para ordenar tanto sobre y mucho menos para leer y recordar, pero no pude sustraerme a la tentación, en plan concurso, de elegir uno al azar y reabrirlo.

Mi mano inocente escogió una de las cartas más dolorosas que he tenido que leer nunca. Me la mandaba F., mi mejor amiga, desde el hospital. Con gran entereza me informaba – y cito textualmente: «Mi cáncer es incurable e inoperable».

Una frase muy dura de escribir y de leer para dos chicas de dieciocho años. Tanto tiempo después, duele todavía. Y me da que pensar que, mientras iniciamos el curso preparando nuestros planes de marca personal a toda pastilla, apuntando indicadores por doquier (número de seguidores, número de referencias…), deberíamos pensar más en el plazo.

Los planes no garantizan la inmortalidad, ni la sustentan. Mi amiga murió a los pocos meses de escribir esa frase. Entre las muchas cosas por las que la recuerdo y que le agradezco, destaco ahora la idea -que aprendí entonces a lo bruto- de que no somos para siempre. Vivimos como si lo fueramos, pero no lo somos.

Por eso importa pernsar para quién vamos a ser relevantes, qué metas son las que realmente nos motivan. En ese contexto, las preguntas se vuelven más difíciles. El ejercicio de definir objetivos nos cuesta más: volvemos a la estrategia y nos alejamos de la mera táctica. Tenemos que hacer el plan pensando que viviremos para siempre pero recordando que desconocemos nuestra fecha de caducidad. Parafraseando a mi colega Andrés Pérez, en la expresión «marca personal» la palabra importante es «personal».

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Las reseñas y la cirugía estética

La autoedición ha generado un nuevo reto: multitud de nuevos escritores buscan visibilidad para su obra. Del papel que desempeñan las reseñas y valoraciones  y  la nueva «industria de las reseñas» trata «Reseñas: Visibilidad de cinco estrellas«,  post que publico como guest-blogger en el Cuaderno digital de Libranda.

En EEUU se debate si es ético pagar por una reseña. Este debate me trae a la mente el que rodea a la cirugía estética: ¿Es o no admisible pagar por una «mejor apariencia»? ¿Es confesable?  ¿Sólo es admisible en «supuestos terapéuticos»? ¿Veremos a escritores con “reseñas operadas” alardear de que “no se han retocado”?  Como autores y editores, deberemos sopesar y responder a estas preguntas en un entorno de hiperedición y de saturación.

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Facebook: ¿»Me gusta»?

Facebook vive en una especie de noria dramática. Sube y baja -en la bolsa y en la apreciación de los usuarios- a velocidad de vértigo.

En el momento de escribir este post, lo que se lleva es que Facebook «no te guste». Nos hemos pasado el verano en modo 1.o y empezamos a hartarnos de explicar nuestro status a propios, extraños e incluso a nuestras amigas. En cuanto a la cotización, su propio fundador se alarma por los vaivenes.

¿Quiere decir esto que Facebook está acabado? No lo creo. Más de novecientos millones de usuarios son muchos usuarios para perder de la noche al día, incluso si tenemos en cuenta la velocidad de crucero 2.0. Pero sí parece cierto que el efecto novedad se está desvaneciendo.

Algunos escenarios posibles: una remodelación integral de la plataforma; la aparición de una plataforma (o plataformas) nuevas; el trasvase de usuarios de y a otras plataformas (¿Twitter?).  En este contexto cambiante, lo que hoy «casi que no me gusta» puede ser mañana, de nuevo, interesante.

 

 

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