Mes: junio 2011

La identidad y el discurso de clausura

Cuando la Fundación Universidad Rovira i Virgili me invitó a pronunciar este jueves el discurso de clausura en el acto de entrega de títulos a sus posgraduados,  les propuse hablar de la identidad digital. No es este un tema habitual en este tipo de conferencias, en las que el público lo que realmente desea es que el ponente acabe de una vez para poder subir al estrado a recoger su diploma. De hecho, los temas más recurrentes en estos discursos son otros (aquí anoto la curiosa infografía del New York Times al respecto). Pero propuse -y aceptaron- hablar de identidad digital porque lo considero urgente.

La urgencia ha quedado tristemente puesta de manifiesto por el «caso Amina», la falsa bloguera lesbiana siria, tras la cual se ocultaba un estadounidense residente en Escocia con voluntad de agitar -o agitarse. «Amina», exponiendo su situación personal, proporcionando un punto de vista humano, contribuyó a que la situación siria continuara interesando (captando nuestra atención) y se ganó multitud de apoyos, que se mutaron en preocupación al saber que había sido «secuestrada». Después salió a la luz el engaño y empezaron las rectificaciones y las valoraciones alrededor de la necesidad de y el modo cómo podemos verificar la identidad on-line.

Este presentador de la BBC explica por qué decidió dar credibilidad y visibilidad a esta blogger: «¿Por qué creyeron los periodistas -por qué creí- que Amina era real? Primero, porque escribía con una voz que parecía auténtica. Segundo, porque diversas personas bien facultadas para juzgar su autenticidad la tomaban en serio. Tercero, porque era un individuo identificable en medio de una de las grandes historias internacionales de nuestra época».

Como comenté en este reportaje y en este post, en Internet somos gracias a la interacción y a los contactos. El periodista creyó en Amina porque ella interactuaba de forma realista (con una voz auténtica) y porque la avalaban quienes estaban en posición de hacerlo (sus contactos). El hecho de que no haya por ahora otros modos de validar una identidad digital nos convierte en seres imprecisos. Por eso el jueves mi discurso se titula «Posgraduados 2.0: La vida en Facebook y más allá».

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Identidad digital y marca personal

La identidad es el conjunto de rasgos que nos caracteriza y, a la vez, la conciencia que tenemos de nuestra propia individualidad, es decir, de ese conjunto de rasgos específicos que nos hacen seres singulares. Identidad es ser quienes somos y saberlo.

A medida que nuestras vidas se desarrollan cada vez más on-line, la identidad digital es cada vez más relevante en la construcción de la marca personal.  Como apuntamos en Y tú, ¿qué marca eres? «el impacto [de la adopción masiva de las nuevas tecnologías] en la notoriedad y el posicionamiento de las personas modifica las reglas del juego, lo democratiza y a la vez acorta los tiempos» (p. 52).

Como entidad, en el mundo presencial existimos por el mero hecho de existir, representados por nuestro cuerpo. Si subo a un vagón de metro, no puedo dudar de que el resto de pasajeros son entes distintos a mí: no puedo dudarlo porque veo sus cuerpos, puedo sentarme junto a ellos e incluso rozarles. Somos por el mero hecho de estar.

Sin embargo, la identidad digital no puede recurrir al cuerpo como “marcador”. Si me apunto a un grupo en Facebook, mi única representación es mi foto de perfil (avatar). Nadie va a “tropezarse” conmigo. Si no intervengo, no existo. La identidad digital se basa en la interacción y se retroalimenta de la reacción que ésta genera en otros usuarios.

Partiendo de esta premisa,  si queremos que nuestra identidad digital refuerce nuestra marca personal, debemos tener presente que la identidad digital debe alinearse con nuestros valores y objetivos profesionales. Nuestras interacciones on-line no son accidentes casuales sino que nos definen tanto o más que la ropa que llevamos puesta.

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La lectura social

Vivimos vidas cada vez más sociales. A esta dinámica no es ajena la lectura, un proceso que vuelve a ser social. Si somos lo que leemos y somos lo que anotamos, ¿cómo compartimos reflexiones lectoras sin comprometer nuestra la privacidad?

Sobre el tema escribo en el blog de Manfatta, mi empresa y hablaremos en el curso Libro 2.0, la próxima semana en Barcelona. Si quieres estar al día de futuras convocatorias, escríbenos y te mantenemos al corriente.

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