Mes: mayo 2011

Cómo nace un libro… y qué podemos hacer los autores


El lunes 16 imparto una sesión sobre Marketing para escritores en la 13ª edición del curso Cómo nace un libro, que organiza el Ámbito cultural de El Corte Inglés. El curso presenta el proceso editorial de la mano de los profesionales que trabajan en él, desde el autor (este año Jordi Cervera, Llucia Ramis i Marc Pastor, a quien debemos El año de la plaga ) hasta el librero (con Paco Camarasa de Negra y Criminal).

Ésta es mi segunda edición y de nuevo me centraré en explicar que escribir y publicar no son sinónimos. A partir de ahí y en base a mi experiencia, hablaré de las acciones que puede desarrollar un escritor para dar a conocer su obra. Le pongo buen humor a la cosa, porque suele suceder que pervive lo que denomino «el síndrome de Claudia Schiffer«: tu escribes y «eres descubierta» por un cazatalentos que se encarga de guiarte al estrellato bestseller mientras tú, encerrada en un bonito estudio con vistas al mar, te dedicas a lo que realmente te interesa, a saber, escribir. Eso no es así y los números cantan: menos del 3% de los autores noveles pueden vivir de sus derechos.

La encrucijada entre publicación y nuevas tecnologías es un espacio de oportunidad para el autor- y también de cambio. Empecinarnos en que «nos descubran» es poco realista. Ha cambiado nuestra descripción del puesto de trabajo (sobre el tema reflexiono en el artículo «Cuando escribir ya no es suficiente», que publicará la revista Trama & Texturas en su próximo número). Nos guste o no, aparecen nuevas formas de autoría y nuevos vehículos para compartir las ideas, se multiplican las voces y los mensajes y los lectores tenemos cada vez menos capacidad de atención.

Mi posición: ante el ruido, relevancia. Debemos lograr primero que aquello que hemos escrito sea pertinente para nuestro lector y, después, hacérselo visible. Asumir la relevancia y la visibilidad de la propia obra es imprescindible. ¿Cómo? Del tema me ocupo en Marketing para escritores (Alba, 2009) y a él volveré en el curso Libro 2.0, que codirijo con el editor Roger Domingo en Barcelona, del 6 al 10 de junio. Esta conversación también se da en mi nuevo salón en Facebook, al que estás invitadx.

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Pasión para tiempos de crisis y viceversa


Ayer me tope con una marquesina en la que ondeaba el lema «¿Estás casada? Revive la pasión: ten una aventura». Desde luego, la ubicación no podía ser mejor: el anuncio se encuentra cerca de un colegio y al lado de un parque, con lo que la concentración potencial de mujeres es elevada.

Al principio pensé que VictoriaMilan era una agencia de escorts. Resulta que no: es una red social que proporciona «citas para casados y personas en relación». La red se presenta como un entorno seguro y confidencial y ayuda a que los usuarios lo sean. por ejemplo, «Consejo#1: Carga una foto que no revele tu cara. NB! No llevar ropa, joyas, etc que puedan ser reconocidos». Así que, ante todo, discreción. Y frente a esa discreción, sin embargo, el atrevimiento a publicar el anuncio de forma visible y abierta por toda Barcelona, e imagino por toda España, ya que se trata de una web europea (de hecho, la marca está registrada).

Esta red social responde al signo de los tiempos: frente a crisis (ya sea económica o personal), pasión. Frente a la saturación informativa, marketing en abierto. Frente a la discreción, marquesinas. La privacidad de las relaciones personales se anuncia igual que un yogur: ambos se tratan, esencialmente, como productos, lo que no es extraño si se concibe «el mundo como supermercado» (M. Houellebecq).

Y eso mismo piensan dos chicos que me han escrito esta semana preguntándome cómo podían emplearse de gigolós. Mensajes como estos he recibido unos cuantos desde que se publicó Un hombre de pago, pero últimamente llegan más. Para sus remitentes, ser escort es una opción laboral para escapar de su propia crisis. Desde aquí lo repito una vez más. Mi novela Un hombre de pago habla de la invisibilidad como malestar. Su protagonista, harta de ser invisible, decide contratar un gigoló. Ahí arranca una trama ficticia. Es una novela, no una autobiografía, aunque, como me comentó un editor, lo segundo me hubiera encaramado directamente a la lista de los más vendidos. Ya. Pero no lo es. Y afirmar lo que no es para vender más ejemplares no me resulta asumible, por muchas ventas adicionales que comporte, porque es falso y porque va en detrimento de la concepción que tengo de mi obra y de mi esfuerzo como autora. Así que lo siento, chicos, pero no os puedo ayudar: quizás en VictoriaMilan encontréis lo que buscáis.

PD: Abrimos una nueva tertulia en Facebook, para hablar de lo visible y lo invisible. Estáis tod@s invitad@s.

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