Mes: diciembre 2008

Abrazando al mundo

Llegan las vacaciones y nos invade una sensación cálida de paz y nos olvidamos de las fechas de entrega y de la presión del correo. En Internet reina el amor.

Quiero despedir el año y estrenar el nuevo con un abrazo, el que en 1984 unió al mundo. Hace catorce años, la iniciativa Band Aid organizaba la primera “grabación solidaria masiva” de la historia y lanzaba un single – Do they know it’s Christmas?- cuyos beneficios se destinaron a paliar el hambre en África.

Con este vídeo vintage te abrazo. Porque la canción es espectacular y los recuerdos no tienen precio. Porque en un solo video puedes ver a Sting, U 2 y los Duran Duran, Ultravox y a Phil Collins en la batería. Porque se llevaban las hombreras y el pelo cardado (impresionante el look de las Bananarama). Porque por primera vez creímos que la música podía ser la solución.

Con Boy George (ese chico rarito del que estabamos enamoradas todas las chicas raritas) cantemos juntos:

Abraza al mundo. Es Navidad. Felices fiestas.

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«Sólo para mujeres» en Documentos TV: el visionado

Ayer La 2 emitió el reportaje «Sólo para mujeres», para el que me entrevistaron a propósito de mi novela Un hombre de pago. Por poco me lo pierdo debido a la «desconexión» de la programación en Cataluña. Conseguí verlo vía satélite y espero publicar el video aquí para que los «desconexos» puedan visionarlo.

Una primera impresión del programa: la tensión a la hora de definir cómo es la mujer que contrata los servicios de sexo de pago. ¿Estamos ante una «mujer morbosa que busca aliciente»  o ante » una mujer invisible que busca compañía»?  El hilo argumental del programa oscilaba entre un perfil y otro, sin llegar a diferenciarlos de forma nítida. Sin embargo, la abundacia de imagenes de porno soft inclinaba por sí sola la balanza: ¿veíamos un documental o una película porno?

El hecho de que las clientas no quisieran hablar a cámara obligó a la productora a recurrir a la escenificación y al «grupo de amigas», con lo que la posición de la mujer no se definió. Hablaron, cierto,  dos clientas (¿reales? ¿supuestas?) ambas con pareja estable: ambas, entonces, integrantes del perfil 1 («mujer que busca lo que no tiene en casa») , pero cuyas intervenciones nos remitían al perfil dos (el cariño, la compañía). Confusión.

   La ausencia de clientas se compensó con una presencia importante de gigolós y masajistas.  Fueron ellos quienes dieron «su» significado de la prostitución masculina y dotaron de hondura al programa.  El único contrapunto femenino comparable lo puso Bárbara, madame de gigolós, con una intervención lúcida y realista sobre el negocio. Las mujeres consideran que pagar por sexo es un fracaso. Las que pagan son aquellas para las que la soledad social es un fracaso aún mayor.  Curiosamente, ninguno de los gigolós explicitó su motivación y el espectador no supo por qué se metieron en el negocio.

En lo que a mi respecta, de la entrevista mantenida el programa se centró, como era de esperar, en la fase de documentación de mi novela: ¿por qué la escribí? y, más importante todavía, ¿cómo conseguí contactar con una clienta que aceptara hablar conmigo? El momento mágico me llegó cuando, justo después de mi intervención, escuché la voz de una locutora leyendo un fragmento de Un hombre de pago mientras en pantalla dos actores representaban a «mi» Rosa (la clienta) y «mi» Iván (el gigoló en la novela). «Ver» el propio texto en la interpretación que otro hace de él es una experiencia muy fuerte. Me quedé tan aturdida que, por un momento, creí confundir la voz de la locutora con mi propia voz (por suerte no estaba viendo el programa sola y me sacaron de dudas rápido).

El mérito de «Sólo para mujeres» estriba, en mi opinión, en el propio hecho de haber planteado el tema, más que en su desarrollo. La confusión del reportaje seguramente refleja la misma confusión de mujeres y hombres al abordar que las primeras ya pueden comprar el cariño, aunque no sea verdadero. Seguro que la conversación no acaba aquí. Yo me quedé pensando en cómo pasa el tiempo, quizás porque en la pausa publicitaria me encontré, de repente, con una oferta para comprar el DVD con todos los episodios de Curro Jiménez: ¡ese sí que era un mito sexual !

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«Sólo para mujeres»: Servidora, esta noche en «Documentos TV»

En noviembre del año pasado grabé una entrevista para el programa “Documentos TV” que emite La 2. El reportaje versaba sobre el sexo de pago para mujeres y allí estaba yo, explicando nuevamente que sí, que la clienta de Un hombre de pago está documentada pero que no, que la novela no es autobiográfica.

En aquellos momentos la emisión del reportaje se preveía para enero de 2008, aunque el equipo de producción anticipaba su principal escollo: encontrar una clienta dispuesta a hablar a cámara de su experiencia. Ahí sí que no les pude ayudar porque mis fuentes hablaron con garantía de confidencialidad total: nunca he revelado ni revelaré su identidad. Al pasar los meses sin noticias, el tema se diluyó. Pues bien. ¡ha resucitado! Esta noche, a las 22.45h La 2 emite, en el programa “Documentos TV” el reportaje “Sólo para mujeres”.

Podemos hacernos una idea del enfoque y contenido en esta página, donde además de la sinopsis del reportaje encontramos el trailer del programa, que se inicia precisamente con una servidora. Me reservo la opinión hasta verlo esta noche (aunque tenga que morderme la lengua mientras tanto).

PD. Si no encuentras la novela en tu librería, escríbeme.

 

 

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Una escritora en la azotea

El sábado, aprovechando el puente, quede con Amelia para una sesión de fotos. Una mujer como tú, mi nueva novela, tiene una vinculación especial con Barcelona y queríamos reflejarla en la foto de la autora que aparecerá en la contrasolapa. Total, dos mujeres y una misión: buscar un lugar desde donde fotografiar el skyline de la ciudad.

Al principio barajamos espacios públicos: que si vamos al Parque Güell, que si a la Plaza España… Todos presentaban el mismo inconveniente: los turistas. No soy buena modelo. A mí, de natural, me cuesta posar. Me parece una exhibición del alma (como creían los indios). Lo hago por profesión y no por gusto y prefiero que no hayan espectadores casuales, aunque estén ellos también cazando sus propia visión de la ciudad.

Al final y gracias a la propia Amelia, terminamos desayunando en casa de Nico, un «señor señor», amabílisimo, que vive en un ático sensacional en plena avenida Diagonal, con una terraza imponente desde la que se divisa la ciudad entera. Como fotógrafa Amelia es un 10+: te maquilla, te organiza, te coloca y te convence de que todo está saliendo de miedo. La sesión de fotos se convirtió en una fiesta, incluso cuando llegó el momento de salir a la terraza y encaramarse a la azotea, en busca de la mejor perspectiva.

Nos pasó de todo, nos reímos mucho y Amelia logró unas fotos preciosas. Consiguió que me relajara y, encima, que detrás de la risa se viera la Sagrada Familia, la torre Agbar, las torres Mapfre y la Casa de les Punxes. Toma ya.

Posar continua siendo difícil pero la experiencia confirma que el cariño y la amabilidad, de extraños incluso, facilita mucho la vida. Esta es la conclusión a la que llegué: todos necesitamos un club de fans. Y yo he tenido mucha suerte.

Aquí arriba dejo, como muestra, un botón del making-off.

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Mi Kindle y yo

En el 2007 la librería on-line Amazon sacó al mercado un lector de libros en formato electrónico o e-book. El artefacto lleva el nombre de Kindle, del inglés “prender”, como en “prender la llama”, aludiendo a su voluntad de “incendiar” un viejo orden editorial al que sustituirá un orden nuevo. Kindle es un reproductor fácilmente transportable y con alta capacidad de almacenamiento. ¿Te imaginas viajar llevando contigo 200 volúmenes de tu biblioteca en un aparato que apenas pesa 300 gramos?  El dispositivo ofrece una imagen de buena calidad, podemos ampliar el cuerpo de letra a conveniencia y podemos, además, realizar anotaciones y guardar pasajes, del mismo modo que archivamos páginas web en la sección “Favoritos” de nuestro navegador. Además de leer libros, podemos “navegarlos”.

   En el momento de escribir estas líneas Kindle sólo se comercializa en los EEUU en razón del alcance de los acuerdos de gestión de derechos a los que ha llegado Amazon. Si vives en ese país, mediante Wispernet, la wifi dedicada de Kindle, puedes conectarte a Amazon y comprar y descargar libros al instante. Yo compré mi Kindle en Seattle este verano,gracias a la posibilidad de contar con una dirección de correo física y una tarjeta de crédito estadounidense. Ya de vuelta en Barcelona, compro mis libros en formato electrónico en Amazon.com y me los descargo en mi ordenador al que, después, sincronizo mi Kindle, del mismo modo que compro canciones en iTunes y sincronizo mi iPod (a Kindle lo llaman “el iPod de los libros”).

    Existen otros dispositivos en el mercado (en Soybits han editado una guía estupenda comparando los distintos modelos). También aquí, como en el caso de la música, se plantea el problema del formato al que debe volcarse un libro de modo que pueda ser leído por cualquier dispositivo, con independencia del fabricante. Hoy, un libro electrónico comprado en Amazon sólo puede leerse en un lector Kindle.

    Los analistas consideran que el mercado de los e-books crece lentamente, pero de forma inexorable. Y estos cambios van a modificar el negocio de las editoriales (sobre éstas escribe con frecuencia y bien Javier Celaya). Creo que este nuevo orden también cambiará las cosas para los autores que sepan adaptarse a él.

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Los libros son como faros

Los libros son como faros y la comparación es de Anne Lamott, una escritora maravillosa, reconocible por su voz cálida.

Sería un lujo que su Bird by Bird. Some Instructions on Writing and Life se tradujera al castellano. Hacerlo requeriría un esfuerzo importante, tanto para «localizar» conceptos como para transmitir las ganas y el humor con que Lamott explica sus experiencias como escritora.

Con Bird by Bird  Lamott ha conseguido, ejemplar a ejemplar, que un libro dedicado al acto de escribir se convierta en un best-seller. Mi ejemplar se encuentra en el estante más cercano a la mesa de trabajo, guárdandome las espaldas, empujándome a avanzar.

Esto es lo que Lamott tiene que decir a propósito de los faros – y de los libros: «Lighthouses don’t go running all over an island looking for boats to save. They just stand there, shining».

Brillar inmóviles: eso hacen los libros. Feliz fin de semana.

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Estas Navidades, regálate un Manifesto

Se acerca el 10º aniversario de la publicación del Cluetrain Manifesto , uno de los documentos fundacionales de la nueva economía.

En 1999, cuatro tecnólogos discutieron sobre el modo cómo las NT iban a impactar la empresa y la sociedad. Los autores decidieron emular a Lutero quien, en 1517, inició el cisma protestante al publicar sus «95 Tesis sobre el Poder y la Eficacia de las Indulgencias» en la puerta de la iglesia de Wittenberg. Ellos publicaron también 95 tesis en otra «puerta»: en Internet.

Ésta es la primera y fundamental: «Los mercados son conversaciones«. De ella se derivan unas reflexiones escritas en tono cercano y agudo, a veces visionario, sobre los cambios que la Red provoca en las empresas y en los profesionales.

Para celebrar la efemérides y coincidiendo con el lanzamiento de su nueva librería on-line, la editorial Deusto ofrece a los usuarios la posibilidad de adquirir un ejemplar de la versión íntegra del Cluetrain Manifesto al precio simbólico de un céntimo. Los gastos de envío no se cobran si el usuario adquiere otro libro distinto (la librería acoge los sellos Gestión 2000, Deusto y Alienta).

Me parece una iniciativa excelente y no sólo porque se trate de mi editorial (Alienta es el sello que ha publicado Y tú, ¿qué marca eres? ), sino porque supone un intento real de abrir la librería recurriendo a la oferta de contenidos gratuitos. Espero que cuando salga mi próximo libro (en coautoría y en abril, informaremos desde aquí), podamos realizar alguna operación similar.

Los autores del Manifesto se mostraron abiertamiente contrarios a la posteridad: «¿CLUETRAIN se convertirá en una moda a seguir por todos? No, si podemos evitarlo (…) No montemos otro maldito club. Lo único digno que puede hacerse con el CLUETRAIN es enterrarlo ahora, mientras estemos a tiempo, antes de que empiece a oler a filosófía de gestión» (p. 202-203). Sólo aquí el tiempo les ha llevado la contraria y hoy este documento, que mantiene gran parte de su vigencia, continua siendo una lectura clave para entender cómo ha cambiado la vida -nuestra vida.

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Literatura para mujeres: ¿hace falta redimirse?

Hace un tiempo escribí que la literatura para mujeres es un club al que nadie quiere pertenecer. La etiqueta «chick lit» se usa para ubicar «literatura rosa para mujeres sofisticadas» (Qué leer, octubre de 2008) y a muchas el color rosa, sinceramente, nos pone los pelos de punta.

La chick lit se presenta como «género literario aliado con el entretenimiento popular» (Harzewski, S.). «Rosa» y «popular» son adjetivos que connotan como pocos «poca calidad». Es cierto que existen muchas novelas para mujeres que resultan infumables, repetitivas y sexistas. Pero lo mismo puede decirse de muchos thrillers, de novelas históricas o de obras «pseudoliterarias». De todo hay y no todo es bueno. Ni malo.

En el caso de la chick lit, las evocaciones negativas son tan fuertes que a una le dan ganas de esconderse cuando la propia novela se califica así.  Las autoras optan por desligarse del género como estrategia para «ser tomadas en serio». Marian Keyes, una de sus madres fundadoras, ha conseguido sus mejores críticas cuando se ha dedicado a escribir sobre un «asunto serio» (la violencia doméstica). Entre nosotros, a Sílvia Soler le dan un premio no por su 39 + 1 sino por una novela sobre la postguerra. Ambas parecen entonces haberse «redimido» de su pasado «chicklitero».

La pregunta es: ¿por qué redimirse? ¿Qué hay de malo en la literatura para mujeres como género? ¿Por qué es tan denostado? ¿Por qué cuando las mujeres escribimos sobre nosotras mismas «no somos serias»?   Los dilemas que plantean las novelas de chick lit sobre la propia proyección, las opciones a las que se enfrenta una mujer, sus relaciones sociales y de pareja son legítimos y no deben ser empequeñecidos. Frivolizar sobre la chick lit es frivolizar sobre la condición femenina y juzgarla desde los parámetros predominantes (es decir, los masculinos).

 

 

 

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