Mes: septiembre 2008

Fiesta planetaria

Una fiesta planetaria fue la que celebramos el viernes, con motivo del 25º aniversario de la editorial Urano.

Asistí como autora (su sello Umbriel ha publicado mi novela Un hombre de pago). Dado que en ficción la mayoría de libros que editan son de autores extranjeros, en esta categoría estabamos pocos (a Dan Brown no se le vio :-). En cambio, los autores de no ficción ganaban por abrumadora mayoría. Así, tuve el placer de conocer a (y bailar con) Enrique Alcat, consultor de comunicación experto en crisis que, con la que está cayendo, triunfa allá donde va. Medio en broma, decidimos que su próximo título debería ser «Sufrir y ganar»: le veo potencial.  Me lo presentó Josep, que también está en racha.

También asistieron el ubicuo y entrañable Francesc Miralles, en compañía de Care Santos. Tenía ganas de saludarla porque sigo su blog y, gracias a Francesc, la oportunidad se dio. Poco después fue Isabel, lectora comentarista de mi otro blog, quien me conoció a mí. Una alegría más de la noche. Y fueron unas cuantas, como reencontrarme con Eva Pinel, la editora que primero apostó por Un hombre de pago, con los distribuidores de la novela…

Editores y editoras que fueron y serán brindaban con la familia Sabaté por estos venticinco años. Escuchando al fundador hablar de su mujer y de sus hijos (todos ellos en el equipo gestor), de su nieta (una niña guapísima que no parecía en absoluto desbordada por los focos), me dije que hace falta ser de una pasta especial para hacer crecer una editorial en una industria polarizada por dos grandes grupos. De una pasta fuerte.

Ni la lluvia aguó la fiesta, que continuaba en su apogeo a las dos de la mañana cuando servidora, habiendo superado la primera conga brasilera de la noche, se retiró a sus aposentos.

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Tres ideas para sobrevivir a tus contactos «tóxicos»

Será la educación recibida, será la ingenuidad. Sea lo que sea, soy una de esas personas que cree en la amistad sin fisuras y se niega a aceptar que no todo el monte es orégano y que algunos «amigos» son más vampiros que otra cosa.

Mis años me costó llegar a ver las intenciones reales de ciertos contactos – no muchos, por suerte. Para mí siempre existían explicaciones válidas con las que justificar una acción poco noble o incluso lesiva.  Después pasé a la fase B: era capaz de no autoengañarme y entender que ciertos comportamientos resultaban dañinos. Era incapaz, sin embargo, de actuar. Me dejaba llevar por un cierto principio de justicia divina, según el cual al final la vida pone a cada quien en su sitio.

Siento que estoy entrando ahora en la fase C: además de confiar en la justicia divina, está bien adoptar una serie de precauciones para que un/a falso/a amiga no te desangre. Se me ocurren estas tres.

1. Entiendo por «contacto tóxico» aquella persona que se acerca en busca única y exclusivamente del propio beneficio. Su intención puede ser más o menos aparente. Algunas se esfuerzan en disimular. Otras van directamente al grano. Lo que está claro es que el contacto tóxico no concibe la relación como un intercambio entre iguales sino como una simbiosis parasitaria. Se aprovecha de ti. Si tu intuición se enciende, escúchala. No te precipites, pero no te descuides tampoco. Si es el caso, pronto te enterarás (suelen ser reincidentes).

2. La justicia divina existe y al final la vida pone a todos en su sitio, pero no está de más ayudarla. En mi experiencia, confrontar al «amigo/a», compartiendo nuestro malestar y proponiendo soluciones funciona poco y mal. Las personas somos muy resistentes al cambio y el «vampirismo» es una patología especialmente acusada. No intentes cambiar al otro: cambia tú. Cambia de amistades, para empezar.

3. El mejor antídoto frente a una persona «tóxica» es la distancia. Si logra acercarse de nuevo a ti, acabarás rindiendote a sus encantos / su discurso embriagador / etc. Después de todo, lo que esperas más que nada en el mundo es haberte equivocado. Lo que esperas más que nada en el mundo es que fulanito sea la persona amable, cariñosa y generosa que creiste que era.  Pero no lo es. Ni lo será. Mejor pasar el duelo que vivir en una agonía permanente.

En los últimos seis meses se han cruzado en mi vida dos personas tóxicas, una de cada género. En ambos casos, me ha dolido. Echo de menos ciertas conversaciones y algunos proyectos y todavía, a veces, creo que soy yo quien ha malinterpretado, que soy yo,yo, yo…  No es fácil «quitarse» de según que amistades, pero a veces no nos queda otra. Gestionar o sufrir.

 

 

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Del colegio a Internet: historia de este web

Uno de mis proyectos para el 2008 era desarrollar mi sitio web personal. Mi presencia digital hasta ahora se repartía entre el web de mi empresa y el de Un hombre de pago, mi primera novela. Esta bipolaridad me encorsetaba y generaba confusión entre los lectores, para los que era imposible conectar una y otra Neus. De ahí la voluntad de crear un sitio personal en el que conversar: sobre libros, sobre Marketing, sobre la mujer hoy y sobre tantos otros temas que me gustaría plantear en abierto.

Los contenidos de mi web personal no eran especialmente complicados de organizar: se trataba de ordenar los diversos capítulos de mi vida. La dificultad se planteó a la hora de identificar una agencia de diseño que entendiera mi posición y la expresara gráficamente.

En esas estaba cuando, en marzo, Planeta de Agostini organizó la presentación de mi (por ahora) último libro de Marketing, Y tú, ¿qué marca eres? El tema tuvo poder de convocatoria, los medios se hiceron eco de la cita y la sala se llenó. Entre las caras conocidas, una que me resultó familiar: la de Núria.

Núria y yo fuimos compañeras de colegio, desde parvulario hasta COU. Allí nos perdimos la pista. Y no volvimos a vernos en ¡27! años. El reencuentro fue muy emotivo, el primero de una serie de encuentros para ponernos al día. Pues bien: Núria se dedica al diseño gráfico y está interesadísima por la web 2.0 y los nuevos medios sociales. Y hablando, hablando, llegamos a la conclusión de que su agencia era un buen socio para desarrollar este proyecto – Y así ha sido.

Moraleja: publicar tiene muchas ventajas añadidas. Los reencuentros felices son seguramente una de las mejores.

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¿Qué visibilidad queremos?


Las mujeres no andamos sobradas de referentes en los que inspirarnos. Y ahora, de repente, surgen políticas a diestro y siniestro.  Bienvenida sea la visibilidad de la mujer, pero ¿qué visibilidad?

Empecemos por la ministra de Defensa, a quién El País dedicó recientemente una portada y reportaje (al que pertenece esta foto). El título: «Madre y ministra». El orden de las palabras merece de por sí una reflexión. Las imágenes, también: verse limitada por razones de seguridad a pasear un bebé por una azotea debe ser, por lo poco, incómodo.

A la ministra le siguió la gobernadora del Estado de Alaska y candidata republicana a la presidencia de los EE. Sarah Palin tiene el mérito de ejemplificar con claridad meridiana la pregunta: ¿valgo por ser cómo soy y defender lo que defiendo o por ser mujer? La candidata lo es en una cultura electoral en la que las familias (esposa e hijos) de los candidatos aparecen en determinados actos. Palin ha optado por exponer a sus cinco hijos, algunos en situaciones complejas.

Cierro el trío con Tzipi Livni, quien puede haber ganado hoy las elecciones a la presidencia de Israel. Es el perfil que me resulta más lejano y, por eso, el que más me llama la atención. Se trata, que yo sepa, es la única candidata presidenciable que ha sido agente secreto (del Mossad, para ser exactos) y, al parecer, no de despacho. Repasando la prensa de hoy, observo que los artículos sobre la Sra. Livni remarcan que es vegetariana. Pregunta del millón: si fuera el «Sr.» Livni, ¿ esa información sería reseñable? Al final, me asalta la duda de cómo un agente secreto (hombre o mujer) puede combinar la clandestinidad con el vegetarianismo. El exmarido y dos hijos de la Sra. Livni, por cierto, han dejado claro que quieren quedar en un segundo plano.

Me da que pasará un tiempo antes de que encontremos la medida y sepamos qué parte de la vida privada debe exponer una mujer visible en la vida pública.  Confío en que, a medida que haya más mujeres visibles, iremos aprendiendo soluciones.

 

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Escribir en tiempos digitales: The Photo

Servidora, la tercera por la izquierda, antes de empezar su intervención en la conferencia Escribir en tiempos digitales. La sala era fantástica y los contertulios y el público, estimulantes.

Al acabar, cerca de las 11 de la noche, la biblioteca nos ofreció un helado, tras el cual un montón de bloggers y público abordó el metro (nunca se vieron tantos bloggers juntos en un solo vagón) con destino al centro, en busca de la cena y la conversación perdidas.

Aproveché la sesión para empezar a solicitar voluntarios que quieran colaborar en el lanzamiento de mi próxima novela y me quede sorprendida y encantada por la disponibilidad entusiasta de los asistentes. Muy emocionante, la verdad.

Gracias a Sfer por la organización y por la foto.

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¿Nos vemos mañana por la noche?

Hay que ver qué vuelta. Esta mañana me he despertado en COM Ràdio, ejerciendo de «tertuliana por un día» y viéndomelas con Enric Sopena (a quien la Wikipedia no le parece una fuente seria, aunque él tenga entrada propia) y Vicent Sanchís. Desde luego, esto es llegar y tirarse a la piscina.

Espero que mañana tendremos una conversación más distendida. La cita para hablar de lo que (nos) supone Escribir en tiempos digitales tendrá lugar a las 21.30h en la Biblioteca Tecla Sala de L’Hospitalet, que celebra su noche de puertas abiertas.

Nos convocan Librosfera y el Cuchitril literario y acudiremos en tropel El último peatón, Iván Humanes, Marcela de las Tres Musas y El veí de dalt. Después, celebración.

Allí estaremos, que los bloggers de noche «nos vestimos y salimos», como cantaba Mecano.

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El amazonismo furibundo


En el suplemento dominical de El País leó este artículo de Javier Marías: ¿Por qué tantas mujeres están tan furiosas?

El autor comenta la reacción airada que al parecer ha recibido una columna suya. Marías se enfada (más en la línea «no me entienden» que en la línea «no me he explicado bien») por el enfado femenino que le ha caído encima.  Sostiene que es un tópico hablar de confusión masculina -«la idea de que los pobrecitos hombres ya no saben qué hacer ni cómo conducirse y andan acomplejados y desorientados»- ante el nuevo rol social de la mujer.  Me permito disentir: la prueba de que vivimos -ellos y nosotras- en un estadio de confusión nos la da su propio artículo. Marías está perplejo ante la airada respuesta recibida.

El resto del artículo aclara qué quiso decir el autor en la columna causante y, a tenor de lo que expone, parece posible que la respuesta haya sido excesiva. Este exceso, sin embargo, no me sorprende. En Marketing, Melinda Davis identificó hace ya unos años una tendencia de mercado que responde a lo que se ha dado en llamar «Amazonismo furibundo».

El «Amazonismo furibundo» sostiene que son muchas las mujeres “enfadadas”, víctimas de la combinación letal que representan el estrés ambiental y el sobreesfuerzo no reconocido, a los que sumar estereotipos de belleza inalcanzables. En su manifestación más intensa, estas nuevas amazonas pasan de “los hombres no son mejores” a “hombres y mujeres somos iguales” a “nosotras somos mejores que ellos”.

El amazonismo está siendo incorporado al nuevo lenguaje del consumo femenino en forma de mensajes “combativos”. No es casual que el diseñador Karl Lagerfeld cree, en su campaña para el champagne Dom Perignon, un mundo sáfico. Las imágenes de la campaña presentan a la mujer en compañía de otras mujeres. Los hombres aparecen como meras comparsas: en una de las fotografías, la modelo nos mira desde un palco del teatro. Sólo la rodean hombres pero carecen de rostro –por tanto, de individualidad: se cubren la cara con un antifaz.

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